Educación e inteligencia emocional

27/07/2010

  • El Dr. Iñaki Beti (izquierda) y el Lic. Rogelio Fernández (derecha) de la Universidad de Deusto, en España, durante la conferencia satelital, acompañados por la Dra. Rosario Toro (al centro), vicerrectora académica de la Universidad TecMilenio.
  • Por: Mtro. Alfonso Benito Fraile
    El pasado viernes 23 de julio, tuvo lugar una conferencia magistral sobre Inteligencia Emocional, impartida por el Dr. Iñaki Beti y el Lic. Rogelio Fernández de la Universidad de Deusto, en España, la cual se transmitió en vivo a todos los campus de la Universidad TecMilenio a través de señal satelital e internet. En esa conferencia ambos profesores destacaron la importancia de las emociones en nuestra vida y su influencia.

    El objetivo de la conferencia fue acercarnos el concepto de las emociones y de la gestión inteligente de las mismas, así como el hacernos conscientes de cómo las emociones influyen en los procesos educativos que se dan en la Universidad.

    Daniel Goleman, experto y difusor del concepto de inteligencia emocional, la define como “Capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente los relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos.”

    Rafael Bizquerra, otro de los expertos mencionados durante la conferencia, define el concepto de educación emocional como un “proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones con objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social.”

    En contra del paradigma tradicional -en el que las emociones deben estar en un segundo plano, ya que lo que nos define como seres humanos es nuestro raciocinio- la educación emocional nos dice que no sólo es necesario trabajar las emociones, si no que ellas pueden ayudar a un desarrollo cognitivo.

    Y esto influye tanto en los aspectos que queremos desarrollar en nuestros alumnos, como en la relación misma que se establece entre maestros y estudiantes. Las emociones van a estar siempre influyendo y fluyendo en esa relación, y también en el proceso de aprendizaje del alumno.

    Los invito a compartir en este espacio sus opiniones, reflexiones y experiencias como profesores respecto a éste tema tan complejo de las emociones y su impacto en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esperamos sus comentarios.

    Mtro. Alfonso Benito Fraile
    abenito@tecmilenio.edu.mx


    Confianza, un elemento detonante en el nivel de compromiso de los seres humanos

    13/05/2010

    Por: Lic. Guadalupe González Millán

    La educación es uno de los mayores retos, ya que consiste en la “formación de personas”. El alcance de este punto es muy amplio ya que implica una integridad tal que permita desde diferentes ópticas hablar de un egresado que representa no solo conocimientos y habilidades, sino además el “correcto proceder” en actitudes y valores. Hablar de educación, es hablar de muchos supuestos, lo que “debe saber y lo que debe ser” un egresado. Uno de esos aspectos es el compromiso que como personas debemos desarrollar en nuestros alumnos, un compromiso con la sociedad, empezando claro está por aquellas personas que les rodean más cercanamente.

    Robert David Putnam, sociólogo y politólogo estadounidense sostiene “que las asociaciones cívicas o de voluntariado constituyen espacios de interacción social en los que se facilita el aprendizaje de actitudes y conductas cooperadoras, incrementan la interacción cara a cara y crean condiciones para el desarrollo de la confianza, y que la confianza generada dentro de ellas, así como las experiencias de cooperación de sus miembros, tienden a generalizarse al conjunto de la sociedad”
    Del pensamiento de Putnam, podemos extraer que uno de los elementos clave para intentar desarrollar o aumentar ese compromiso social es la confianza. Educar supone partir de la idea de que cada persona merece un voto de confianza, creer que cada persona es perfectible y que puede verse enriquecido en su actuar por conocimientos adquiridos y habilidades desarrolladas. Como responsables en la formación de personas tenemos el compromiso de partir de un supuesto positivo que detone en el alumno su interés por superarse.

    Hace unos días un alumno, en el que confié para que participara en un concurso nacional de negocios, me decía: “Tengo que decirte que me siento un poquito nervioso ya que está reñida la competencia. Durante estas últimas semanas he cerrado la sesión quedando entre los primeros 3 lugares, espero que me siga yendo así, para poder quedarme con alguno de esos lugares. Créeme que este concurso me lo he tomado con toda la seriedad del mundo, le he puesto todo el empeño, todo el esfuerzo para compensar toda la confianza que depositaron en mí. Espero darles la satisfacción para retribuirles esta confianza”. Cuando este alumno me escribió esto pude reconocer el valor que da el confiar en alguien, y sobre todo el valor que ese alguien da al hecho de que le hayan confiado.

    En psicología social se habla del efecto Pigmalión . Este efecto tiene su origen en el mito del rey griego Pigmalión que crea la escultura de una mujer tan hermosa que se enamora de ella. Hasta tal punto se enamora que la diosa Afrodita le concede su deseo y la mujer esculpida cobra vida. La aplicación que la psicología hace de este mito es en indicar la importancia de la imagen que tenemos de los otros, en este caso de los formadores respecto de los alumnos. Según confiemos en ellos, al igual que pasó con el alumno que invité al concurso, es más fácil que les ayudemos a un mayor desarrollo profesional y personal, que pueda contribuir a una mayor vinculación con la institución en la que están, poco a poco ir expandiéndose a un mayor compromiso en otros aspectos de su vida. La mejor manera de transmitir valores como el compromiso es a través del ejemplo, y si confiamos en ellos les estamos mostrando nuestro compromiso con ellos.

    Mi invitación en estas cortas palabras es a que como parte que somos en la formación de personas partamos de un supuesto positivo, confiemos en que son seres perfectibles y que cada uno tiene en esencia diferente e importante. Depositemos nuestra confianza de una manera precisa, inteligente y con propósitos firmes. Expandamos el efecto Pigmalión en nuestra institución educativa.


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